Cuando chico no teníamos teléfono en la casa. En esa época, era poca gente la que tenía así que mayor necesidad no era tener uno. Pero cuando se presentaba esa necesidad, íbamos donde la señora María, la vecina dos casas enfrente de la mía cuando niño, y era para saber como estaban mis abuelos de Santiago, si viajarían para las fiestas patrias o navidad y si es que había alguna novedad en la familia. La señora María, amablemente, nos prestaba la línea aunque antes de llamar, lo hacíamos vía operadora para pedir el servicio “tiempo y tarifa”. De esa manera, al colgar el auricular, sonaba la llamada que indicaba justamente cuánto habíamos hablado y cuánto debíamos pagarle. Ella nunca nos cobró algo extra por el servicio. De hecho, ella me decía que yo contestara cuando la telefonista llamaba de vuelta. Además, cuando nos llamaban de Santiago, ella o uno de sus hijos iban a la casa a avisar que en cinco minutos más volverían a llamar, por lo que había que dejar en stand by cualquier cosa que se estuviera haciendo en ese momento para partir a atender la llamada y, obviamente, no abusar de la voluntad de la señora María.
Así estuvimos durante un tiempo. Luego mi abuelo –quien vive al lado de la casa de mis padres y donde hoy tengo la habitación en que duermo cada noche- consiguió una línea después de casi 3 meses en la lista de espera de la CTC para que vinieran a instalarla. El número era el 264110 y fue el tercer número telefónico que me aprendí de memoria (el primero fue el 233906 de mi tía y el segundo el 8597347 de mi abuelo de Santiago) y a la gente del pasaje, le devolvimos la mano tal como lo había hecho la señora María, en un principio de manera voluntaria y similar a como lo había hecho la vecina, pero después era mucha gente la que iba a llamar y mi abuelo debió normar todo, estableciendo límites de tiempo, valores según horario y hasta cuanta gente podía entrar a hablar acompañada (solo dos personas y tratando que no fueran niños)
Claro, hoy las cosas han cambiado. Cada 2 o 3 casas tienen teléfono de red fija y en todas hay al menos un celular. En la mía, por ejemplo, hay 4 números fijos, 2 de fax, 5 móviles y conexión a internet banda ancha. Supongo que la masificación comercial ayudó a que dejáramos de entrometernos en casas ajenas y derechamente, dejáramos también de molestar a otras personas sin la mayor retribución más que un “gracias vecina”. Pero creo que esas cosas eran muy ricas socialmente. Porque, claro, era una molestia, pero al menos conversábamos, comentábamos lo que estaban dando en la tele a la espera de la llamada y también nos poníamos al día de lo que sucedía en el vecindario. Servía mucho más que para poder llamar a mis abuelos, servía también como “lobby” con los vecinos para simplemente ser eso: vecinos.
Y aunque hoy tenga tantas formas de comunicación, creo que aun no las podemos aprovechar del todo. Messenger nos cambió la forma de llevar nuestras relaciones personales transformándose muchas veces en LA plataforma para cultivar amores y amistades, haciendo que incluso las limitantes naturales de distancia fueran mermadas por la economía e inmediatez del sistema de mensajería virtual.
Pero ¿Cuántos abrazos hemos recibido del computador? ¿Cuántos besos nos ha dado la pantalla? ¿Cuántos hombros nos ha prestado el mouse para llorar? Es curioso, todas esas vivencias hasta hace poco las hacíamos sin un intermediario digital, pero hoy, resulta muchas veces la única forma para poder sentir que hay gente a la que le importas e interesas y que comparte tus mismos gustos y puntos de vista sobre la vida. La señora María ya no presta su teléfono (¿para qué?), pero todos los días, cuando la veo, le levanto la cabeza saludándola, en retribución no solo por su voluntad de hace tantos años, sino porque sé que sigue siendo la vecina a la cual se puede recurrir cuando ni la más rápida conexión a internet te puede ayudar en momentos en que te falta una taza de azúcar.
1 comentarios:
cuando te falta azucar.. no serìa mala idea bajar
"SUGAR" de SYSTEM OF A DOWN...
cueeeeek !!..
----------------------------------
tienes razòn..
estos ultimos dias me he sentido sumamente solo... [para variar]
pero creo q la persona con la que màs hablo durante un dia.. a quien veo màs seguido y a quièn mas cosas le confìo.. y a quien màs parece interesarle mi vida..
no es alguien que viva cerca.. todo lo contrario..
es mi amigo Boricua..
y ojalà viviera mas cerca, para poder abrazarlo de verdad..
pero por lo menos, sus cariños virtuales me llenan..
[y sip, es mi amigo.. solo mi amigo]
Abrazo!
P.D: me harias el favor de en vez de tenerme en mi link de tu blog como "Gory"... me pongas "Goro o Gorito"...
te lo agradeceria.. :D
Publicar un comentario en la entrada