09/06/2008

SOLO POH

...y es que nunca se quitará de fondo ese sentimiento de vacío, ese que con cualquier canción de ritmo pausado te hará llorar, en inglés o español. Quizá por eso ya se me hizo costumbre ir al mismo lugar a almorzar cada dos o tres días.
Fue agradable entonces cuando la señora que siempre me atiende me reprochó el no haber ido en "tanto tiempo", tiempo que en realidad fueron dos días. Dos días en que mi almuerzo lo había preparado yo, gracias al famoso paro que había hecho una pausa en tan estresados días típicos de uno cualquiera del primer semestre de cada año.
Y mi almuerzo fue frente a esas 32" de pantalla de cristal líquido, sintonizado en el partido que transmitía el canal católico. En realidad fue como que el aire sonaba, mi atención no estaba puesta en eso, sino pensando como estaría el clíma en el puerto o si mi sobrina en realidad se habría comido el arroz que le preparó mi mamá. Intuyo que sí lo hizo, porque en varios meses no he podido constatar si así es o no.
Un almuerzo que estuvo tranquilo, acogedor y hasta acompañado, hasta que la misma señora que me reprochó mi inasistencia en días, pidiera la cuenta de "la mesa solitaria, del cabro que viene siempre solo a comer". Ahí el último trago de Sprite que quedaba volvió a tomar ese gusto amargo que tiene almorzar rodeado de cuatro sillas, pero con solo una ocupada.