El gran enigma urbano de Santiago
¿DONDE ESTÁ LA LÍNEA 3?
Aplazamientos, demoras y anécdotas son las que forman la historia de esta misteriosa línea del Metro de Santiago, que está en los planes de construcción, pero de concretarse aún nada se sabe.
Durante los años noventa, un cuestionamiento recurrente en el inconsciente colectivo de los capitalinos, era la inexistencia de las líneas 3 y 4 del Metro de Santiago, luego que en 1991 se anunciara la construcción de la línea 5. En esa época, la respuesta a este enigma nunca fue aclarado, por lo que con el tiempo pasó a ser un mito urbano.
Este mito se fue limpiando en la década del 2000 tanto con la explosiva expansión del ferrocarril urbano, como con la concreción del proyecto de la línea 4. Fue entonces que la pregunta mutó: “¿dónde había quedado la línea 3?”
Lo cierto es que una tercera vía de tren subterráneo desde un principio estuvo planificada, cuando la necesidad de un transporte público eficiente se hacía imperiosa a raíz del fenómeno migratorio campo-ciudad ocurrida en los años treinta en la capital, aunque fue en 1968 cuando se formaliza la creación del Metro de Santiago, el que la línea se considera definitivamente en el plan.
Todo estaba listo para construirla a fines de los setenta. Ya se había inaugurado la línea 2 y se estaba terminando la extensión de la 1 hacia Escuela Militar. La lógica del proyecto indicaba que el inicio de las faenas para dar vida a la línea 3 -que en todo momento ha estado proyectada para unir a las comunas de Independencia y Ñuñoa- comenzaría en 1982. Pero ese año ocurre el colapso financiero y gran parte de los fondos estatales destinados para las obras se derivan hacia el rescate de la banca privada, por lo que el nuevo brazo del Metro se pospone por un par de años. Al menos en el papel.
La idea toma su segundo aire en 1984, cuando la entonces Dirección General de Metro manda a elaborar el anteproyecto que definiría por donde pasaría y cuales serían sus combinaciones y estaciones. Según este plan, la línea 3 comenzaría por el norte en la Plaza Chacabuco y atravesaría el centro de Santiago para doblar hacia el oriente en Avenida Matta y así continuar su recorrido por Irarrázaval hasta llegar a la Plaza Ñuñoa.
Este anteproyecto –que contemplaba incluso extensiones de la línea por el norte hasta Avenida Dorsal y por el oriente hasta Plaza Egaña- consideraba el inicio de las obras en 1985 pero, de manera casi anecdótica, otro evento de fuerza mayor pospone su construcción: el terremoto ocurrido el 3 de marzo de ese año. Los fondos, esta vez, fueron destinados a la reconstrucción, debido a los daños provocados por el sismo.
Durante el resto de la década de los ochenta, nada se supo sobre la línea 3, hasta que en 1989 el anteproyecto preparado para determinar el trazado de la línea 5 la vuelve a considerar, para así definir el concepto de red de transporte integrado que se buscaba desde un principio con la creación del Metro.
Pero pasaron los años, las extensiones y la aparición de otras líneas del ferrocarril urbano se fueron desarrollando y definitivamente la línea 3 pasó a ser un misterio.
LA LÍNEA 3 VA SÍ O SÍ
En la empresa poco y nada hablan de ella, aunque una fuente al interior de Metro asegura que sí se construirá. Como ejemplo, da algunas pistas de que la 3 está en las carpetas de proyecto, como el que existen dos estaciones especialmente diseñadas para ser utilizadas por esta vía: Cal y Canto y Universidad de Chile.
La primera guarda un secreto que sus diarios usuarios ignoran cada vez que la utilizan. Bajo el habitual ajetreo de esta estación de la línea 2, existe toda la armazón de otra estación, la que, según lo proyectado, serviría de combinación entre esta línea y la 3.
Y aunque se puede acceder a ella pasando una sencilla puerta, la empresa Metro la tiene oculta y fuertemente resguardada, considerando que debe mantenerla para la eventual construcción de la línea 3. Con esto, se dan luces de que el trazado será el pactado en los proyectos originales y no será alterado, como el del resto de las líneas que han sufrido varias modificaciones.
En tanto, las gigantescas proporciones que tiene la estación Universidad de Chile no tienen relación con que sea la segunda más utilizada de todas las estaciones de la red (fue desplazada del primer lugar en abril de este año por la estación Escuela Militar, también de la línea 1), sino que fue proyectada para albergar la combinación que se generaría entre esta línea y la 3. Por eso existen los tres niveles: el que está entre las boleterías y por donde están los andenes, sería ocupado para operar la tercera línea del Metro.
Si bien la construcción de la línea 3 se ha pospuesto por más de 20 años, lo ocurrido con el Transantiago ha reafirmado la necesidad de contar con ella, aunque para Felipe Palma, arquitecto y urbanista de la Universidad de Santiago, ya no es necesaria la creación de esta línea: “el trazado que propone está dispuesto sobre comunas que no han variado mayormente su tasa de crecimiento. Son comunas "envejecidas" y más cercanas al centro de Santiago”, comenta.
Esto se contrapone a lo propuesto por Silvia Tasville, también arquitecto de dicha casa de estudios. Ella estima que es muy importante completar la red de Metro: “por ejemplo si yo quiero ir a Ñuñoa, desde el centro, y llegar a los sectores entre las calles Bustamante y Plaza Egaña, hoy día debo coordinar con las líneas 1, 5 y 2 del Metro, por lo cual, la construcción de la línea 3, descargaría a una serie de usuarios, que hoy están recargando las líneas señaladas. Claro que todo ello, apoyado en una red de buses del Transantiago que complemente la distribución de pasajeros”.
La misma fuente al interior de Metro, afirma que el plan que llevaría a cabo la construcción de la línea 3 está dentro de un gran proyecto que considera toda una revolución en cuando a lo que se conoce actualmente en la red del ferrocarril santiaguino, ya que de aquí al año 2020 deberían existir 10 líneas en total, incluidos ramales, como la 2A, con lo que se espera cubrir prácticamente toda el área metropolitana, incluyendo las comunas de San Bernardo, Quilicura y Vitacura además de puntos de gran afluencia como el Aeropuerto Arturo Merino Benítez y Ciudad Empresarial, en Huechuraba.
EL METRO QUE NO FUE
Actualmente la red de Metro cuenta con 101 estaciones en 5 líneas, incluyendo el ramal 4A. Esta cantidad de estaciones podrían haber sido muchas más, de no ser por las innumerables correcciones en los trazados que ha sufrido la malla de recorridos del tren desde su génesis.
La línea 1, por ejemplo, modificó su recorrido en el sector oriente, eliminando las estaciones de Tajamar, Mercado, La Gloria y La Portada, donde terminaría su recorrido, en la comuna de Vitacura y no donde lo hace hoy, en Las Condes, además de la polémica por el nombre de su primera estación: en un principio se llamaría Violeta Parra –incluso, en el antiguo sistema de señalización contaba con un logotipo- pero por los tiempos que se vivían en la época, se decidió nombrarla como San Pablo.
Por otra parte, tal como en Cal y Canto existe una estación que no se usa, denominada popularmente como fantasma, existen otras dos que están hechas pero que por errores de cálculo en la cantidad de pasajeros han quedado clausuradas. La estación Libertad, de la línea 5 (también llamada Yungay), está totalmente construida, incluso con una plaza en la superficie para su acceso, pero aún no cuenta con la cantidad suficiente de usuarios que justifiquen su operación. Esto, sumado a su cercanía con las estaciones Quinta Normal y Cumming, hace poco probable que entre en funcionamiento al menos en el corto plazo.
Situación similar es lo que ocurre en la estación Echeverría de la línea 4A, que se ubica entre las estaciones de La Cisterna y San Ramón. Esta cuenta con los andenes y pasarelas, pero se dejó a medio construir a la espera de contar con más pasajeros que permitan la factibilidad comercial de su habilitación.
CURIOSIDADES
- Una de las primeras propuestas sobre el trazado del proyecto del metro, tenía forma de “gato numérico” (#) Este plan costaba alrededor de mil millones de pesos de la época (1944) algo imposible de costear para el gobierno de turno.
- Al inaugurarse la línea 1, en 1975, se estableció un sistema de símbolos con los que las personas pudieran asociar las estaciones de metro. Esto, dada la alta tasa de analfabetismo que existía en esos tiempos. Luego de la conversión de toda la señalética en 1997, a la que actualmente existe, desapareció este sistema de identificación.
- A la línea 3 le correspondía el color verde dentro del sistema, para diferenciarla de las otras, pero la línea 5 ocupó este color. En internet los rumores apuntan a que utilizaría el color café.
- Los primeros planes del metro, era cubrir un total de 60 kilómetros entre 1968 y 1990. Recién en 2004 se alcanzó esa cobertura con la extensión de la línea 2 hasta Cerro Blanco por el norte y La Cisterna por el sur.
- Varias estaciones han cambiado su nombre: Cal y Canto en un principio se llamaría Mapocho, pero al descubrir restos del puente del mismo nombre durante su construcción, se optó por nominarla de esa forma.
- En 2005 la estación Pila del Ganso, en Estación Central, pasó a llamarse San Alberto Hurtado, en honor al religioso que ese año tomó la calidad de santo.
- Dada la denominación popular, a la estación Moneda, se le agregó oficialmente el artículo “La”, ya que así se le dice comúnmente.
- Aún sigue funcionando el primer tren con el que se inauguró el sistema, hace 33 años.
- Al autor de este reportaje no le gusta andar en metro.
12/09/2009
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